El pedido, desde el celular
El mozo toma la comanda parado y con una mano, tocando de la carta. No hay que tipear nombres ni volver a la caja por cada vuelta.
Salón · Gestión · Carta QR
Comandas desde el teléfono, plano del salón, pantalla de barra y cocina, cuenta dividida y caja. Y si se cae el wifi en el medio del servicio, se sigue trabajando igual.
Un sábado a la noche no hay tiempo de pelearse con el sistema. Todo está pensado para hacerse parado, rápido y con una mano.
El mozo toma la comanda parado y con una mano, tocando de la carta. No hay que tipear nombres ni volver a la caja por cada vuelta.
Si el wifi se cae en el medio del salón, se sigue trabajando igual: lo cargado queda guardado en el celular y sube solo cuando vuelve.
Las mesas como están de verdad, con lo que lleva consumido cada una y un aviso cuando hay algo pedido sin servir.
Cada cosa sale en la pantalla del sector que la prepara. Se marca en preparación y servido, y el mozo lo ve al instante.
Se marca quién consumió qué y cada uno paga lo suyo. Lo del medio se reparte entre todos, como pasa de verdad en la mesa.
El gin tonic descuenta los 60 ml de la botella. La botella abierta se lleva aparte y del depósito baja una unidad recién cuando se termina.
Integraciones
No es un sistema aparte. Se conecta con la cancha, con la facturación, con el stock y con la contabilidad, para que no cargues lo mismo en tres lugares.
El que juega a las 20 y después se queda tomando algo paga todo junto en la barra. El turno de la cancha entra como un renglón más de la cuenta, sin cobrarlo dos veces.
Factura electrónica con CAE desde la misma pantalla del cobro. Factura A, B y C, con el IVA discriminado como pide la ley.
Lo que se compra descuenta del proveedor y lo que se vende descuenta del stock. Las recetas hacen el resto: el gin tonic se lleva los 60 ml de la botella.
Bruto, IVA, costo de lo vendido y lo que realmente queda. El IVA y el costo se congelan en cada venta, así un reporte de marzo sigue diciendo lo mismo dentro de dos años.
Cada consumo suma puntos y el cliente los canjea por premios, sin tarjetas ni apps.
El bot toma reservas y responde solo, y te pasa la conversación cuando hace falta una persona.
Escribinos y armamos una demo con tu salón y tu carta, para que lo veas con tus mesas y no con las de un bar de ejemplo.